Formas y manifestaciones del amor y otras emociones en el lejano México: “Me molas como el mole” Parte II

En el capítulo anterior de «Me molas como el mole» aprendimos mucho sobre la relaciones a la mexicana. Siento que es un tema sobre el que podríamos hablar eternamente porque no puedo dejar de fascinarme sobre la intensidad de sus formas.

Tras hablar sobre lo que una madre pretende, los tiempos protocolarios para mantener relaciones sexuales, los celos y las propuestas formales de noviazgo nos toca entrar de lleno en EL TEMA:

Fiel o Infiel, esa es la cuestión.
Me gusta empezar fuerte y se que este es el punto que todos estábamos esperando. Aquí una vez mas me veo obligada a generalizar porque me seria imposible encuestar a los mas de cien millones de mexicanos pero… me arriesgo a decir que el 85% de los individuos entre los 14 y los 70 años nacido o residente de largo tiempo en México es infiel.
¡Ay Dios que estadística tan abrumadora! Lo se, es así y es algo que desde la rectitud de la educación de mi hogar o la ingenuidad (porque la verdad nunca se sabe) me saca los ojos de las órbitas cada vez que escucho algo sobre el tema.
Debo confesar que no consigo adivinar el trasfondo del por qué cuesta tanto mantener el pico dando de comer en su nido a mis queridos mexicanos.
La teoría mas básica o simplista es la estereotipada «sangre caliente». Bueno es que son de sangre caliente, no se si por estar mas cerca de los trópicos, por la incidencia directa de los rayos de sol o porque Cuba queda cerca pero la realidad es que la pasión que aplican a todo en su vida no iba a dejar fuera al acto que mas pasión requiere.

Otra teoría que me ronda es, y aquí me voy a poner antropóloga barata, que las fuertes y arraigadas convicciones sociales hacen que los mexicanos lleven una vida «de cara a la galería» que les tiene completamente oprimidos y aferrados a vidas que no quieren llevar. Vamos, que sacar a pasear al ratón en busca de otra madriguera es una forma de rebelión contra lo impuesto. Os dije que me pondría intensa… es solo una opinión.

Un punto importante es lo socialmente aceptado que está. Que un marido de clase alta engañe a su mujer con la joven secretaria es algo que se sabe va a pasar. Los amigos lo saben, las amigas de la mujer lo saben, los familiares lo saben. ¡Hasta la mujer lo sabe! ¿Las consecuencias que recaen sobre el hombre que tan públicamente adorna una cornamenta en su casa? Ninguna. Supongo que como a los niños pequeños, si cuando hacen algo mal se les da un golpe en la mano al ritmo de «malo, malo y malo», se castigara al hombre cada vez que tiene un desliz golpeándolo y diciéndole «salido, salido y salido» igual cambiaban sus hábitos. Ahora que lo pienso ese castigo igual hasta les gusta…

Comúnmente aceptados y excesivamente populares son los afamados «tables» o «teibols» dicho a modo mexicano. Vamos, los locales de striptease. Esto tengo la sensación que viene a ser la forma de «infidelidad» de los hombres de clase baja que no tienen secretarias. Las mujeres de barrio mexicanas temen las salidas a las «pedas» de sus maridos. Imagino que ademas de por la cantidad infrahumana de alcohol saben consumirán y la «cruda» que tendrán que aguantar al día siguiente, tienen miedo a que de una forma u otra, las probabilidades de que su marido y sus compadres terminen en el teibol se paga infinito a una en el vecindario.
Tengo entendido que en estos locales conviven todo tipo de públicos, de toda clase y condición. Suele ser bastante normal encontrarse al «pesero» (estereotipo de conductor de autobús normalmente mal educado y poco higiénico) con sus cuates y en la mesa de su derecha, con las manos llenas de billetes de 20 pesos a los directivos de una famosa empresa de televisión cerrando negocios con sus socios. No tengo el gusto o el disgusto de haber ido a alguno pero me puedo creer todas las referencias que me han dado al respecto

Lo que mas me ha sorprendido de este tema es que desde la ignorancia o una vez mas desde la ingenuidad, pensaba que lo normal es que el que engañe sea el hombre. ERROR, aquí las mujeres engañan tanto o mas que sus maridos.

Hace poco me hablaban de una madre de familia, fiel y abnegada esposa de su públicamente idolatrado marido. Pues ¿Podéis adivinar que? Viaje de empresa a la playa, calor, alcohol, fiesta… un joven y fornido becario exótico de países del sur del continente. Creo que no es necesario que explique lo que vino después…
Y es que pensar que las mujeres son todas fieles es un completo error. Aunque si puede que porcentualmente sean muchas menos las que se portan “mal”, al final se encuentran en el mismo contexto cultural que los hombres y eso lleva a que estén predispuestas para cometer los mismo errores.

Esto me lleva a hablar de otro punto importante. ¿Solter@? No es una opción.
Dicen que en el norte del pais, si una regia pasa de cumplir los veintiuno y no se ha casado, su sociedad ya la etiquetará como “quedada” (lo que en España llamamos solterona) para el resto de su vida. Pobres estas muchachas que con ese cartel colgado en su frente ya si que tendrán difícil lo de encontrar un buen hombre que las ame y mantenga.
Podríamos pensar que en CDMX, como gran ciudad y capital de México estos estigmas sociales apenas tendrían peso. Pues ERROR. Si bien es cierto que no es tan marcado como en las provincias, es raro conocer gente por debajo de los treinta que no tenga pareja. Ya hemos comentado lo que aquí implica la pareja en cuanto a no hacer nada el uno sin el otro por lo que es fácil saber quien tiene o no pareja de forma rápida.
Socialmente hay que tener pareja, si no la tienes y eres hombre es porque “andas de golfo”. Si eres mujer y no la tienes, “pobre, no consigue que ningún hombre la quiera”.
Por suerte siendo española creo que los jueces sociales son algo mas benevolentes conmigo porque de no ser así, igual hubieran podido echar por tierra todo mi autoestima.
Por suerte también, me rodeo de mujeres estupendas que salen de esos estereotipos y que son ellas mismas aunque eso suponga ser peor valoradas por esta sociedad tan cruel que nos rodea. ¡Bravo por ellas!

Como veis, las relaciones en México y sus representaciones es un tema del que podríamos sacar muchas historias. De momento os he dejado un breve resumen de mis impresiones pero no descarto que tras seguir mis estudios, haya una parte tres o cuatro. O cinco… O…

Nota del editor (otra vez), o sea yo misma: este post ha sido escrito desde la generalización y exageración para poder dar un tono cómico y ameno. Amo México, a los mexicanos y su forma de vivir intensamente.

 


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